MQA, ¿REALIDAD O HUMO?

Publicado el 2017-11-10

  • MQA, ¿REALIDAD O HUMO?

MQA es una forma de descomprimir música digital sin limitaciones para proporcionar un sonido de calidad de estudio. Ello permite escuchar música tal y como fue grabada en el estudio; una experiencia de audio tal como fue creada por el artista. 

 

¿Qué es y que aporta la tecnología MQA?

Aunque hace ya un tiempo que había visto la luz por vez primera, empezó a ser tomado en serio a partir del certamen High End de Múnich de 2015. Su nombre es MQA, siglas de “Master Quality Authenticated” –que podría traducirse como “Calidad Master Autentificada”- y últimamente está dando que hablar no sólo entre los puristas del audio, sino también entre muchos consumidores “mainstream”. Esto se debe a su adopción por parte de servicios de música online relevantes y por significativos fabricantes de dispositivos móviles de consumo masivo (por el momento los grandes nombres de la telefonía móvil pertenecientes al ecosistema Android). ¿El objetivo? Potenciar de manera exponencial el acceso a la verdadera alta resolución en audio –es decir las grabaciones con calidad asimilable a las de un master de estudio- sin conflictos “políticos” ni incompatibilidades de tipo tecnológico… y, por supuesto, a un precio absolutamente democrático. Vamos a intentar explicar los elementos clave de esta tecnología para vislumbrar su alcance y hasta qué punto puede llegar a cambiar el acceso a la “Hi-Res”

Lo que ofrece el MQA es nada menos que un sistema de codificación y descodificación de señales de audio que proporciona una calidad sonora mucho mayor que la de cualquier tecnología analógica o digital disponible hasta ahora, PCM a 24 bits/192 kHz y DSD512 incluidas. Ya sólo por esto, el MQA merece toda nuestra atención. Pero es que, además, la velocidad de transferencia binaria con la que trabaja dicho sistema está comprendida entre 0’8 y 1’5 Mb/s, es decir, menos de la décima parte de la correspondiente a la “alta resolución” convencional, lo que permite a los pertinentes archivos ser descargados o enviados por “streaming” en formatos de archivo como el FLAC (y además la versión estándar) o el Apple Lossless. Y todavía no hemos terminado, porque el MQA está basado en un único formato de archivo retrocompatible con sistemas de distribución y dispositivos de reproducción de audio ya existentes, léase desde el “streaming” de música que es moneda común en teléfonos móviles y dispositivos similares hasta las descargas que alimentan los procesadores digitales de audio de más alto nivel existentes en el mercado. En definitiva, estamos ante un nuevo y sofisticado método de codificación digital de audio que mejora la calidad sonora reduciendo, a la vez, la velocidad de transferencia binaria.

¿Qué es el MQA a nivel de concepto y quién lo ha creado?

De manera muy resumida puede decirse que el MQA es un conjunto de tecnologías que corrige las limitaciones del audio digital convencional repensando por completo toda la cadena de tratamiento de la señal, desde la fuente acústica hasta el dispositivo de reproducción. Fue desarrollado conjuntamente por Bob Stuart (cofundador de Meridian Audio) y un colaborador suyo de la máxima confianza, Peter Craven, de la empresa Algol Applications. Para darse una cuenta del alcance, del carácter considerablemente revolucionario y rompedor del MQA, baste con saber que su punto de partida conecta con uno de los axiomas de los defensores del sonido analógico: que convertir sonido en una señal digital es un acto esencialmente antinatural. Tal y como afirma el citado Bob Stuart, “El MQA abarca tanto una filosofía como un grupo de tecnologías. La filosofía parte de la idea de realizar de la mejor manera posible el proceso de grabación. Esto nos lleva al evento original puesto que el sonido es analógico, es creado en clave analógica y es analógico en el aire. Cuando lo escuchamos, es analógico. Nuestra experiencia del mismo es analógica. Por lo tanto, en el universo MQA sugerimos que el master de una determinada composición musical es en realidad el sonido que hizo posible el pertinente archivo. Interesa, pues, acceder a dicho sonido sin ser contaminados por lo que el convertidor A/D hace al mismo y queremos reproducirlo sin la contaminación debida al convertidor D/A. La cadena de reproducción tiene problemas, pero también la de grabación. Para resolver de cuajo esta situación, un ejercicio puramente académico consistiría en desarrollar una nueva generación de convertidores A/D y D/A, pero hay que ser pragmáticos porque la realidad es que en el mercado hay millones de “chips” que realizan los citados procesos y, claro, no es plan ir a Apple y decirles “necesito cambiar el convertidor D/A de mi iPhone”. Esto no va a suceder, por lo que nos pusimos a trabajar para intentar aprovechar las posibilidades de todos esos DAC’s.”

 ¿Cómo se accede al MQA en la práctica?

Aquí nos encontramos, como sugeríamos al principio, con una de las ventajas inequívocas de esta novedosa tecnología, porque el MQA se suministra a los usuarios como un archivo sin pérdidas convencional, caso de un FLAC o un Apple Lossless con muestreo a 44 kHz o 48 kHz y cuantificación a 24 bits. Si reproducimos el archivo con un DAC sin descodificador MQA percibiremos una calidad sonora superior a la de un CD. Pero si lo reproducimos con un DAC equipado con un descodificador MQA lo que percibiremos es el sonido con la velocidad de frecuencia binaria original del estudio de grabación, que podría ser cualquier cifra comprendida entre 44’1 kHz y 384 kHz (o incluso superior), siempre y cuando el procesador digital de audio (DAC) que tengamos pueda manejar la frecuencia de muestreo utilizada en aquél. Este aspecto jerárquico “monoarchivo” del MQA tiene implicaciones muy importantes de cara a la adopción de esta tecnología por parte de los sellos discográficos y los distribuidores de contenidos.

¿Cómo se implementa el descodificador MQA en dispositivos ya existentes?

El descodificador propiamente dicho se puede implementar de varias maneras, como por ejemplo integrado parcialmente en un “chip” de conversión D/A o como una pieza de software en un teléfono móvil. Cada descodificador indicará al usuario cuándo se está reproduciendo un archivo MQA, lo que nos lleva a la parte “Autentificada” de las siglas en cuestión. Así, un testigo luminoso o un icono MQA nos asegura que lo que estamos oyendo es exactamente lo que los ingenieros oyeron en el estudio de grabación. La explicación de tal proeza es sencilla: el MQA enlaza el convertidor A/D del estudio de grabación y el convertidor D/A del usuario final en lo que se puede considerar como un único sistema. Además, los potentes metadatos del MQA transportan información sobre el convertidor A/D y la “encapsulación” concretos utilizados para realizar la grabación o la transferencia conel fin de que el descodificador pueda reproducirla correctamente. Y si el descodificador sabe qué DAC está alimentando, también puede optimizar el sonido. De ahí que el MQA pueda afirmar que autentifica la experiencia del estudio para el usuario.

Un “alma” fruto de un trabajo al máximo nivel:

Es posible que, pese al enfoque claramente “distinto”, fuera de los caminos trillados, del MQA más uno tenga la tentación de simplificarlo, minusvalorarlo. Nada más lejos de la realidad, porque para que esta tecnología haya podido ver la luz se ha tenido que trabajar a fondo e interrelacionar disciplinas tan dispares como la psicoacústica, la neurociencia, la formación de imágenes en el cerebro y la teoría de la información. Aún así, es importante destacar que el MQA no funciona más allá de las limitaciones del actual audio digital, sino que representa un nuevo punto de partida desde el pensamiento dominante porque, pese a su enfoque radical, opera dentro de las infraestructuras tecnológicas y comerciales del audio digital ya existentes.

¿Qué elementos conforman la esencia del MQA?

Como se deduce de lo dicho hasta ahora, una explicación en profundidad del MQA escapa de los objetivos del presente Blog. Pero sí hay que quedarse con una idea básica: que la principal característica de este sistema es, por encima del hecho de que permite transmitir señales de audio de alta resolución a una velocidad de transferencia baja (cualidad que, no obstante, es la que sin duda tiene más valor desde el punto de vista comercial), que ofrece un sonido superior al de cualquier otro formato existente, ya sea éste digital o analógico. Detrás de esta prometedora realidad está un replanteamiento del mismísimo concepto de audio digital realizado por los creadores del MQA, que pasa por dejar de lado los parámetros tradicionales de frecuencia de muestreo y número de bits de cuantificación para funcionar en un nuevo nivel en el que los elementos clave son la estabilidad absoluta del ruido de fondo y el “emborronamiento temporal” presentes en el sistema digital. No vamos a extendernos con ello, aunque sí diremos que el segundo de los elementos mencionados hace referencia a la “difuminación” con el tiempo de la información correspondiente a los transitorios que tiene lugar en los filtros digitales y que influye directamente en la precisión “cronológica” del sonido. Del MQA también hay que destacar el uso de una compleja técnica que sus creadores han bautizado con el nombre de “Encapsulación” y que es la responsable última de que una grabación codificada a 24 bits/192 kHz, por ejemplo, pueda ser compatible con todas las plataformas de reproducción de audio existentes, desde los DAC’s de 16 bits/44’1 kHz de un “smartphone” hasta el más sofisticado de los procesadores de High End.

¿Cuál es la respuesta de la industria al MQA?

Como se dice coloquialmente, “las cosas de palacio van despacio”, entre otras cosas porque en el actual mundo de la electrónica de consumo hay tanta competencia y tantos intereses creados que no siempre lo mejor gana. Pero, por otro lado, es evidente que el carácter abierto y poco conflictivo –con respecto a formatos y hardware ampliamente consolidados- del MQA le aporta muchos números para convertirse en un jugador relevante dentro de la revolución del audio de alta calidad que estamos viviendo. Así, fabricantes de móviles equipados con Android ya han dado el “sí quiero” al nuevo sistema. Más importante es la ya confirmada apuesta por el MQA del servicio de música online Tidal, a la que se espera en breve la de Qobuz. Por el contrario, nada se sabe de Apple, de la que no obstante se espera una decisión clara a favor del “streaming” de audio de alta resolución en breve.

COMENTARIOS

No hay comentarios de clientes por ahora.

Añadir un comentario