Publicado el 2014-12-15
La clave de este particularmente espectacular despliegue de recursos tanto en materia gris como materiales la podemos encontrar en dos hechos: el primero de ellos es que sigue habiendo un “núcleo duro” de aficionados a la música y el sonido con mayúsculas que consideran que una buena grabación analógica volcada en un disco de vinilo bien fabricado (léase vinilo de alta pureza y peso elevado) supera en musicalidad, entendida ésta como la componente “humana” (léase capacidad de mocionar) de toda interpretación musical, a su equivalente digital.




Y creemos que pese a los enormes progresos aportados por la generalización del audio digital de alta resolución (archivos PCM en 24 bits/192 kHz, DSD, DXD) tienen razón.
El segundo hecho crucial que hay detrás de los descomunales esfuerzos realizados por las empresas que más creen en el disco de vinilo es una realidad que en Sarte Audio Elite llevamos constatando desde hace ya varias décadas: cualquier mejora “inteligente” en un sistema de lectura analógica siempre se traduce en cambios –idealmente mejoras- en el sonido.
Estamos hablando de un amplísimo rango de parámetros: composición del plato, composición de la base que lo soporta, motor y su correspondiente regulación, brazo de lectura, sistema de tracción, aislamiento global del conjunto frente a vibraciones externas y un larguísimo etcétera.
Si actuar sobre cada parámetro concreto (por ejemplo, la composición del material empleado en el plato) tiene ya sus efectos palpables (sonido más neutro/coloreado, graves más incisivos, separación entre instrumentos mayor), no hace falta ser ningún genio para adivinar que actuar simultáneamente sobre todos los parámetros imaginables, sin limitaciones (lo que implica asumir unos costes importantes) y además haciéndolo en todo momento desde una perspectiva de conjunto podría provocar poco menos que una revolución.
Pues bien, esto es exactamente lo que se plantearon en su momento los fundadores de Continuum Audio Labs. Y no sólo se lo plantearon sino que se pusieron manos a la obra para convertirlo en realidad, una realidad plasmada en una selecta gama de productos formada actualmente por dos sistemas de lectura analógica de excepción que albergan algunas de las soluciones más imaginativas jamás desarrolladas para extraer hasta el más insignificante detalle contendido en el surco de los discos de vinilo.
El modelo superior es el giradiscos Caliburn, que junto con el brazo Cobra y el mueble/soporte Castellon configuran un conjunto que para muchos no tiene parangón en toda la historia del High End.
Equipado con una bomba de vacío de funcionamiento continuo que permite mantener el disco perfectamente plano en todo momento, el Caliburn destaca por su ausencia de suspensión, el uso de un exclusivo sistema de tracción anular (por correa) y el empleo de un motor de corriente continua alimentado por baterías (lo que suprime de raíz posibles zumbidos inducidos por la presencia de tensiones eléctricas alternas).
Por su parte, el Cobra es un brazo con doble pivote y construcción antiresonante equipado con un sofisticado sistema de ajustes en tiempo real que le permite adaptar las condiciones de lectura a un extenso abanico de cápsulas fonocaptoras reduciendo el ruido de fondo a su mínima expresión.
La fuente de referencia absoluta de Continuum Audio Laboratories se completa con el Castellon, probablemente el sistema de soporte para componentes de audio más elaborado del momento gracias al uso de un ingenioso y extremadamente complejo sistema de aislamiento magnético-neumático para la balda superior (la que alberga el Caliburn), a la vez que la estructura propiamente dicha está construida en aluminio de grado militar/aeroespacial.
Desde al año 2006, el sistema Caliburn/Cobra/Castellon permanece al exclusivo nivel “A+” (la realidad es que habría que situarlo en uno incluso superior) de la lista de componentes recomendados que publica dos veces al año la publicación estadounidense Stereophile.
Igualmente sensacional aunque más asequible dentro de la categoría de las referencias sabsolutas, el segundo modelo de Continuum Audio Labs es el giradiscos Criterion, que en combinación con el brazo de lectura Copperhead constituye también una formidable herramienta para llevar hasta sus últimas consecuencias la lectura de discos de vinilo. Basado en los mismos criterios de diseño y fabricación de su hermano mayor, el Criterion combina un esquema de succión del disco por bomba de vacío extremadamente silencioso y tímbricamente neutro como consecuencia del exclusivo “Sistema de Filtrado de Ecos y Eliminación de Pulsos” (PREFS).
A ello se suma un plato de alta masa y una gestión de la velocidad de rotación basada en software (vía DSP) que en conjunción con unos rodamientos y un eje de giro de alta precisión proporciona una estabilidad sin precedentes a la lectura de vinilos.
En lo que respecta al brazo de lectura Copperhead, se basa en las singularidades tecnológicas y constructivas del modelo Cobra a la vez que descansa sobre una base completamente desacoplada del Criterion que utiliza un sistema de estabilización magnética desarrollado por Continuum Audio Labs.
Tanto el Caliburn/Cobra/Castellon como el Criterior/Copperhead aportan además un singular disco que los hace únicos entre los productos de su clase, a la vez que su construcción y el refinamiento de su ingeniería garantiza el mantenimiento de sus excepcionales prestaciones durante décadas.
COMENTARIOS